sábado, 30 de mayo de 2009

Hierve el agua



En un viaje por Oaxaca, México, nos topamos con un anuncio sobre un lugar llamado Hierve el agua. Un paisaje fantástico nos invitaba a ir, por lo que preguntamos en una agencia de viajes cómo llegar. Nos dijeron que era algo peligroso y que por lo mismo ya no se hacía ese recorrido. Hicimos una serie de preguntas que nos dieron herramientas para organizar nuestro viaje.

Buscamos en nuestro mapa e identificamos el punto más cercano: Mitla. Tomamos entonces un camión que nos llevó de Oaxaca a Mitla. Una vez ahí, preguntamos cómo ir a Hierve el agua. Nos dijeron que pasaba un pequeño transporte que hacía el recorrido. ¿Dónde se toma? -preguntamos. -Ahí, nos dijeron, señalando una pequeña tienda de abarrotes.

Aprovechamos para desayunar. Un buen y barato lonche o torta, de menos de $10 pesos (menos de 1 dólar o 1 euro). Finalmente llegó el pequeño transporte: una camioneta digna de puercos "habilitada" para transportar gente. Nos encontramos con otro problema: teníamos que esperar a que se llenara para hicieran el viaje. Esto se veía un poco difícil... en Mitla, donde casi no había gente, pues no era temporada alta y mucho menos mochileros que pretendieran unirse al recorrido.

Después de algún rato, finalmente otra camioneta se acercó, con más mochileros y con lugar para nosotros. El viaje comenzó. Nuestro pequeño vehículo comenzó su travesía a través de un camino de tierra, subiendo cerros y mostrándonos paisajes espectaculares, mientras nos llenábamos de polvo. Interesante era la mezcla de nacionalidades que viajaban en esa camioneta: el chofer, suponemos que oaxaqueño, un par de alemanes, un tipo del DF (ciudad de México), una polaca, un japonés y nosotros, un tapatío (un oriundo de Guadalajara, México) y un guanajuatense salmantino (es decir, nacido en Salamanca, Guanajuato, México).

Nosotros íbamos en la parte de atrás del vehículo, junto con el japonés. Intentamos entablar conversación, en inglés, lo cual fue un poco difícil, pues el japonés no dominaba lo suficiente el idioma pero, eso sí, divertido.



Después de una hora, hora y media tal vez, llegamos a Hierve el agua. La primera impresión era que habíamos hecho mucho esfuerzo para llegar para lo que ahí encontramos. Sí, un paisaje desde lo alto, magnífico, algo de aguas termales, pero parecía que no era suficiente.

Fue cuando empezamos a explorar la zona que comenzó lo bueno. Subir y bajar rodeando la aparente cascada fue una experiencia de lo mejor. Y digo aparente cascada, pues lo que parece agua cayendo no es más que una formación mineral hecha por el agua que durante mucho tiempo ha escurrido poco a poco desde lo alto. Incluso parece como si la cascada estuviera congelada, lo cual la hace muy peculiar.



Estuvimos alrededor de una hora explorando el lugar. Plantas, escalinatas, rocas muy lisas por la erosión, gotas poco constantes de agua que seguían dibujando la gran cascada congelada, tal vez para una postal, tal vez para nunca ser vistas. Como siempre, lo divertido fue bajar, pero regresar a la parte alta se tornó un poco cansado.

Después de la tardanza de muchos, se volvió a reunir el grupo y tomamos de nuevo nuestro transporte pequeño. Esta vez aprovechamos y nos fuimos dentro de la sección de humanos y no en la de puercos. Fuimos a Mitla y de ahí seguimos nuestra aventura hacia otros lugares, de los que hablaré en otra ocasión.

¿Dónde está?



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¿Cómo llegar?

Desde la ciudad de Oaxaca tomar cualquier camión que vaya a Mitla. Debe tomar la autopista 190 en dirección a Santa María del Tule, Tlacolula, etc. y luego tomará parte de la carretera 179. Hay que bajar del camión en Mitla. Preguntar dónde se toma el transporte hacia Hierve el agua (posiblemente será una pequeña tienda de abarrotes). Esperar a que se junte gente para hacer el viaje (de 6 a 8 personas). El transporte recorre un camino de terracería subiendo cerros y tarda alrededor de una hora en llegar. El conductor espera un tiempo ahí arriba y hace el recorrido de regreso hasta Mitla. Para volver a Oaxaca se puede tomar un camión desde Mitla, aunque conviene detenerse en algún pueblo o sitio arqueológico, como Yagul o Santa María del Tule.

¿Cuánto cuesta?

Es realmente barato. El viaje redondo desde Oaxaca hasta Hierve el agua no debe llegar a los $200 pesos (entre 10 y 15€). El camión de Oaxaca a Mitla debe costar menos de $50 pesos (no esperen un camión de súper lujo). El transporte de Mitla a Hierve el agua nos costó $25 pesos por persona.

viernes, 29 de mayo de 2009

Instinto viajero

Viajar se ha vuelto una necesidad.

Todo comenzó un día en que un primo me invitó a hacer un viaje a algún lugar lejano y exótico y, después de varios ajustes debido al presupuesto, terminamos visitando Europa occidental, que no fue ciertamente ni tan lejano ni tan exótico, pero sí fue fascinante y marcó un punto muy importante en mi vida.

Francia, Alemania, Austria, Italia y España, fueron los destinos de aquel viaje. A mi regreso a Guadalajara (México), me di cuenta que necesitaba viajar más, aprender idiomas, conocer más...

Han pasado años y mi forma de viajar ha cambiado: cada vez más práctica, cada vez más aventurera, cada vez más austera, cada vez más estratégica, cada vez más divertida. Mi último gran viaje fue el año pasado, a China. Todo tan extraño y en ocasiones algo familiar. Todo tan diferente, tan exótico, tan fascinante.

Aquel primer viaje lo hice contratando un paquete. Ahora yo hago mis paquetes. Aquel primer viaje con maleta. Hoy siempre con mochila. Aquel primer viaje hablando mi español nativo y el tan "universal" inglés, que en Francia no me permitió pedir de comer algo sin queso (que no como). Hoy, hablando francés, pudiendo pedir mi comida sans fromage (sin queso), hablando alemán y un poco de chino que fue en ocasiones la salvación en el reino de en medio (Zhōngguó, 中国, China).

Miles de fotos, incontables reflexiones... pensamientos, sensaciones, sabores, olores, colores, gente, lugares, frío, calor, alegría, desesperación, sorpresa, tristeza... Viajar es ahora una forma de vida, es un camino sin regreso, es recordar que uno es humano, es recordar que uno es parte de la naturaleza, es recordar que se nace en una ciudad o pueblo, pero se es parte de un planeta.

He decidido escribir este blog para poder así compartir mis experiencias y automotivarme en la búsqueda de nuevos destinos y nuevos caminos. Espero que lo disfrutes.